Transparencia para Tod@s
Apuntes del taller homónimo impartido por Adrián Samuel Bonilla Núñez.
Coordinación General de Transparencia del Gobierno Municipal de Puebla-Ibero Puebla.
Apuntes del taller homónimo impartido por Adrián Samuel Bonilla Núñez.
Coordinación General de Transparencia del Gobierno Municipal de Puebla-Ibero Puebla.
Juan Pardinas [@JEPardinas / http://imco.org.mx/es/ ] Vende ideas y
administra el talento de sus colegas en @imcomx.
Las opiniones de 140 caracteres (en el Twitter) son de culpa y responsabilidad
suya. Siete años después de la publicación de la primera ley de transparencia y
acceso a la información (Jalisco), Juan Pardinas publica el texto: “De súbditos
a ciudadanos” en el periódico Reforma —Corazón de México—, donde advierte la
construcción del Instituto Federal de Acceso a la Información Pública (IFAI)
como otra de las reformas trascendentales de los últimos años en México como
medida de freno al oligopolio burocrático sobre los megadatos en poder de la
autoridad. Pardinas acusa: “En su versión más noble, la política es un medio
para salvar a una sociedad de su propio pasado”, un pasado de historias grises
y tristes, entre penalties fallidos
del TRI, inflación infinitesimal y prácticas antidemocráticas. Así como el
ejemplo del rediseño institucional del Banco de México, el Instituto Federal
Electoral (IFE) y los tribunales electorales, Pardinas asegura que “Los cambios
institucionales se tradujeron en transformaciones sociales”. En este sentido, a
partir de la entrada en vigor de la Ley Federal de Transparencia y Acceso a la
Información Pública Gubernamental, el 12 de junio de 2003, más de 230
dependencias y entidades del gobierno federal tuvieron la obligación de atender
solicitudes de información bajo la vigilancia del IFAI, ahora dentro de la plataforma
INFOMEX, abriendo el sistema. Sin embargo, el autor sostiene que aún no se
logra el cambio social, pues apenas un bajo porcentaje de la población se ha
convertido de súbdito a ciudadano, ciudadano del estado de derecho de acceso a
la información pública (DAIP), de súbdito a usuario de los sistemas para el
DAIP. Uno de los retos es practicar el No
fear, haciendo uso de las herramientas del Buen Gobierno para la
trasparencia, la guerra contra la corrupción, la cultura del DAIP, modificando los
hábitos y percepciones colectivas versus el stablishment.
Ojalá el retorno del PRI a Los Pinos no acongoje el empoderamiento de la
democracia y la transparencia junto al DAIP como su estandarte.
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De súbditos a ciudadanos
Por Juan Pardinas
3 de febrero de 2008. Reforma.
Otra reforma trascendental de los últimos años fue la construcción del
IFAI y las normas que garantizan el acceso a la información
gubernamental. Las leyes de transparencia pusieron un freno al
monopolio de la burocracia sobre los documentos y datos que genera la
autoridad.
En su versión más noble, la política es un medio para salvar a una sociedad de
su propio pasado. Gracias a la construcción de acuerdos colectivos se pueden
frenar la repetición de inercias y errores históricos. En los últimos 20 años,
México ha logrado romper con algunas de las herencias perversas que nos
dejó el pasado. La patria tiene retos aplazados y vergüenzas vigentes, pero al
menos en dos temas cruciales ya no somos el país que éramos antes: la
inflación y la democracia.
Hace dos décadas, en 1987, México padeció una inflación anual del 160 por
ciento. El alza descontrolada de precios no sólo afecta la economía de un país,
sino también la capacidad de soñar de las personas. Cuando una moneda
pierde su poder de compra también se devalúa la confianza en el porvenir. Las
inflaciones de varios dígitos y la incertidumbre financiera castraron el espíritu
empresarial de millones de mexicanos. El rediseño institucional del Banco de
México en 1993 garantizó que los ciclos electorales no contaminarían la política
monetaria. Esta reforma fue el catalizador de cambios económicos y sociales.
Gabriela Otero es una joven mexicana que hace dos años renunció a un buen
empleo para formar su empresa con tres compañeros de la universidad. Con
cuatro computadoras y dos escritorios fundaron Paasel una consultoría en
matemáticas aplicadas que ya tiene varios empleados. Gaby y sus socios aún
no comenzaban su vida laboral en la crisis de 1995, no se acuerdan de la
devaluación de 1982 y en 1976 todavía ni nacían. Éstos son los jóvenes
producto de la estabilidad económica.
Durante 2008 se graduará de la primaria la primera generación de niños a la
que no le ha tocado vivir una debacle financiera. Para ellos, el futuro ya no es
lo que era antes. Un proceso similar ocurrió en el ámbito electoral. Los cambios
institucionales se tradujeron en transformaciones sociales. En el ocaso del siglo
pasado, las elecciones en un municipio remoto se convertían en un conflicto
nacional. Las votaciones muy competidas se resuelven en los tribunales y no
en las plazas. A pesar del berrinche post-electoral del 2006 y los recientes
embates de la partidocracia, la mayoría de los habitantes del país considera
que vive bajo un régimen democrático. El rediseño institucional del IFE y los
tribunales electorales permitió cerrar una etapa histórica, donde los mexicanos
no nos podíamos concebir como ciudadanos con derechos políticos plenos.
Otra reforma trascendental de los últimos años fue la construcción del IFAI y
las normas que garantizan el acceso a la información gubernamental. Las leyes
de transparencia pusieron un freno al monopolio de la burocracia sobre los
documentos y datos que genera la autoridad. Sin embargo, esta transformación
institucional aún no se traduce en un cambio social. De acuerdo con
información del IFAI, sólo 5 mil usuarios concentran 50 por ciento de las
solicitudes de información por internet. Apenas un diminuto sector de la
población mexicana sabe que tiene garantías de acceso a la información y una
fracción aún más pequeña ha hecho ejercicio efectivo de este derecho.
Para promover y socializar el derecho a la información entre grupos sociales
marginados, el IFAI impulsó el programa "Comunidades". Cerca del 35 por
ciento de los presos federales que solicitaron su expediente judicial, motivados
por el programa, obtuvieron su libertad. Una evaluación externa de
"Comunidades" arrojó un dato preocupante: el 40 por ciento de las personas
participantes en el programa tenía miedo de alguna represalia de la autoridad,
por el simple hecho de solicitar información.
El miedo ha realizar preguntas incómodas al poder público es un desasosiego
propio de un súbdito, pero un sentimiento aberrante en el corazón de un
ciudadano. A pesar de sus excelentes resultados, el IFAI decidió cancelar el
programa "Comunidades". Sin apoyo a proyectos como éste, el acceso a la
información será un derecho exclusivo de los mexicanos más privilegiados.
Pasará mucho tiempo antes que el cambio institucional del derecho a la
información se transforme en una verdadera transformación social. No hay
nada más difícil de modificar que los hábitos y percepciones colectivas.
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