Puma representa un símbolo inonoclasta en la era cultural de las marcas no-Logo, el salto de su emblema, un puma saltando, rebasa la linealidad del tiempo hacia la generación de un estilo avant garde de la moda en todo tipo de stuff deportivo, que ha permeado en los subconcientes colectivos de nuestras generaciones posmodernas. El reposicionamiento de la marca en los últimos años en países como el nuestro también advierte un cambio de significación en las clases sociales, estamos ante un hito de status, un cambio de roles, un nuevo clásico de lo IN. La solidificación del torbellino cromático en su gama de productos, así como la reclasificación del arcoiris hacia públicos más plurales, hacen de la pumarización mediática un ejercicio antojable para la creación de un way of life.
Terminando con esta parafernalia, Puma fue una causa perdida en aquel verano en Europa en 2005, se antojaba la temporada de rebajas en varias tiendas de Francia y España, el desfile de ejemplares machos y hembras de los pumas recién llegados o de los pumas clásicos o neoclásicos o de bota, o media bota, o los diseños nacionalistas como el tricolor de la bandera francesa. Se apetecían todos ellos, excepto con los super quemados y multipublicitados modelos Ferrari, que tanto daño le han hecho a la diversidad en Puebla y México, como dijera mi abuela: «están muy choteados». Sin embargo, el desfile se convertía en papaqui y de ahí una transformación en Carnaval, al recorrer tiendas, ofertas, modelos, lugares....
Terminé por abortar la misión y comprar unos tenis de producción francesa en el norte normando de aquel galo país.... ergo, Puma, en su versión local de la diversidad llena de color en ropa deportiva, representa la posibilidad de un reencuentro con algún estilo personal, léase: mis primeros Puma!
Terminando con esta parafernalia, Puma fue una causa perdida en aquel verano en Europa en 2005, se antojaba la temporada de rebajas en varias tiendas de Francia y España, el desfile de ejemplares machos y hembras de los pumas recién llegados o de los pumas clásicos o neoclásicos o de bota, o media bota, o los diseños nacionalistas como el tricolor de la bandera francesa. Se apetecían todos ellos, excepto con los super quemados y multipublicitados modelos Ferrari, que tanto daño le han hecho a la diversidad en Puebla y México, como dijera mi abuela: «están muy choteados». Sin embargo, el desfile se convertía en papaqui y de ahí una transformación en Carnaval, al recorrer tiendas, ofertas, modelos, lugares....
Terminé por abortar la misión y comprar unos tenis de producción francesa en el norte normando de aquel galo país.... ergo, Puma, en su versión local de la diversidad llena de color en ropa deportiva, representa la posibilidad de un reencuentro con algún estilo personal, léase: mis primeros Puma!
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