De agosto a octubre o el inminente camino del invierno
August and everything after. Album homónimo de la banda estadounidense Counting Crows. 1993 y la reconversión de la niñez tardía en adolescencia juvenil. La década del rock alternativo, el garage, MTV y el amor. —Recuerdo que se tomaban las cosas demasiado en serio— dijo su mamá el día de su sepelio. Quise hacer una pintura. Su papá construyó un mausoleo. Luego erigió un Cristo Redentor. Ella no regresaría. Hice una carta, años más tarde. La quemé con una lágrima, entonces. Agosto era cuando escuché la canción de Mr. Jones, de los Crows, en su casa cerca de la playa.
Mr. Jones and me staring at the video
When I look at the television, I want to see me staring right back at me
We all want to be big stars, but we don't know why and we don't know how
But when everybody loves me, I'm going to be just about as happy as can be
Mr. Jones and me, we're gonna be big stars..
August was her birth month... Agosto y todo lo demás. A veces me escucha desde su estadía ininteligible. Culmina el verano, el sol adorna la llegada de los vientos fríos del otoño. Ella escucha otra canción de los Crows, ahora Round Here...
Step out the front door like a ghost
Into the fog where no one notices
The contrast of white on white.
And in between the moon and you
The angels get a better view
Of the crumbling difference between wrong and right.
I walk in the air between the rain
Through myself and back again
Where?
Maria says she's dying
Through the door I hear her crying
Why?
—I don't know....
Termina agosto. Miro su fotografía y releo los cuentos de hace una década. Green Day enuncia Wake Me Up When September Ends. Billi Joe la escribió como un epitafio para su padre.
Summer has come and passed
The innocent can never last
wake me up when September ends
Llega octubre. Un ángel asoma sus alas desde la cima de su curiosidad. El DVD que se inserta en el Super Drive de la MacBookPro para explorar el deseo más celeste en la mirada de Wim Wenders. U2 está en el altavoz:
If I could stay, then the night would give you up.
Stay, and the day would keep its trust.
Stay with the demons you drowned.
Stay with the spirit I found.
Stay, and the night would be enough.
Three o'clock in the morning
It's quiet and there's no one around
Just the bang and the clatter
As an angel runs to ground
Just the bang
And the clatter
As an angel
Hits the ground
Es 1993 otra vez. Stay (Faraway, So Close!) La piel es blanca, tersa, con diminutos vellos que se contonean al acercarse las bocas, sin miedo, caricias príncipes, miradas ruborizantes, pulsaciones que se quedaron varadas en el innominado capítulo de mi ópera prima.
Estamos ahora en la década actual. Octubre 2, el día que no se olvida da pie a Octubre 5 en pleno viernes de recuerdos de agosto y de cuando septiembre acaba. Visito un Sanborns sin la compañía de mis musas recientes, me tomo un café a la nostalgia y extraño los chinos fílmicos de su sonrisa al ritmo del hip-hop, como aquellas tardes cuando devoraba tentempiés de festival. Chiles en la mesa curtidos que no se asoman ni tantito a La Morena distraen mi apetito. Pido un plato fuerte amén de la convivencia diaria con una guarnición de Flâneur, el sol de su compañía, motor de complicidad creadora. A la hora del postre las revistas y los comics se asoman para decirme que otra musa está extraviada de mis pensamientos, que se cargaban de creatividad e imaginación entre películas, literatura, experiencias de vida y comandos para diseñar grafismos y haikus como si se tocara un piano, con ambas manos y sin perder el ritmo de la convivencia. Como dicen en las redes sociales, tú sabes quién eres, que son quienes son.
Pero llega el 6 de octubre y se agota una triste historia de un hombre que decide acabar solo, ataque al miocardio fulminante, sin sufrimiento. Era, digamos, amigo de mi padre. Esas leyendas no escritas que hacen pensar un poco. Un día más tarde es octubre 7 y muere mi abuelo, era digamos, padre de mi padre. Antes de agosto estaba julio, era verano y no pude convencerme de ir a verlo a su autoexilio al norte de mi ciudad raíz. Ahora es tarde. No me invade la culpa, sólo la curiosidad de la no cercanía y la falta de abrazar a mi padre entonces, a cientos de kilómetros al este, allá donde sale el sol, de la costa atlántica. Mi papá dice, al teléfono, una frase que me reconforta. Cazador cazado. Uno que intenta ofrecer consuelo y que termina consolado... —Sabe más el viejo por....
Así termina este breve relato de agosto a octubre o el inminente camino al invierno. Tal vez el próximo se plagie un título fílmico: Sweet November...
Just the bang
And the clatter
As an angel
Hits the ground
August and everything after. Album homónimo de la banda estadounidense Counting Crows. 1993 y la reconversión de la niñez tardía en adolescencia juvenil. La década del rock alternativo, el garage, MTV y el amor. —Recuerdo que se tomaban las cosas demasiado en serio— dijo su mamá el día de su sepelio. Quise hacer una pintura. Su papá construyó un mausoleo. Luego erigió un Cristo Redentor. Ella no regresaría. Hice una carta, años más tarde. La quemé con una lágrima, entonces. Agosto era cuando escuché la canción de Mr. Jones, de los Crows, en su casa cerca de la playa.
Mr. Jones and me staring at the video
When I look at the television, I want to see me staring right back at me
We all want to be big stars, but we don't know why and we don't know how
But when everybody loves me, I'm going to be just about as happy as can be
Mr. Jones and me, we're gonna be big stars..
August was her birth month... Agosto y todo lo demás. A veces me escucha desde su estadía ininteligible. Culmina el verano, el sol adorna la llegada de los vientos fríos del otoño. Ella escucha otra canción de los Crows, ahora Round Here...
Step out the front door like a ghost
Into the fog where no one notices
The contrast of white on white.
And in between the moon and you
The angels get a better view
Of the crumbling difference between wrong and right.
I walk in the air between the rain
Through myself and back again
Where?
Maria says she's dying
Through the door I hear her crying
Why?
—I don't know....
Summer has come and passed
The innocent can never last
wake me up when September ends
Llega octubre. Un ángel asoma sus alas desde la cima de su curiosidad. El DVD que se inserta en el Super Drive de la MacBookPro para explorar el deseo más celeste en la mirada de Wim Wenders. U2 está en el altavoz:
If I could stay, then the night would give you up.
Stay, and the day would keep its trust.
Stay with the demons you drowned.
Stay with the spirit I found.
Stay, and the night would be enough.
Three o'clock in the morning
It's quiet and there's no one around
Just the bang and the clatter
As an angel runs to ground
And the clatter
As an angel
Hits the ground
Es 1993 otra vez. Stay (Faraway, So Close!) La piel es blanca, tersa, con diminutos vellos que se contonean al acercarse las bocas, sin miedo, caricias príncipes, miradas ruborizantes, pulsaciones que se quedaron varadas en el innominado capítulo de mi ópera prima.
Estamos ahora en la década actual. Octubre 2, el día que no se olvida da pie a Octubre 5 en pleno viernes de recuerdos de agosto y de cuando septiembre acaba. Visito un Sanborns sin la compañía de mis musas recientes, me tomo un café a la nostalgia y extraño los chinos fílmicos de su sonrisa al ritmo del hip-hop, como aquellas tardes cuando devoraba tentempiés de festival. Chiles en la mesa curtidos que no se asoman ni tantito a La Morena distraen mi apetito. Pido un plato fuerte amén de la convivencia diaria con una guarnición de Flâneur, el sol de su compañía, motor de complicidad creadora. A la hora del postre las revistas y los comics se asoman para decirme que otra musa está extraviada de mis pensamientos, que se cargaban de creatividad e imaginación entre películas, literatura, experiencias de vida y comandos para diseñar grafismos y haikus como si se tocara un piano, con ambas manos y sin perder el ritmo de la convivencia. Como dicen en las redes sociales, tú sabes quién eres, que son quienes son.
Pero llega el 6 de octubre y se agota una triste historia de un hombre que decide acabar solo, ataque al miocardio fulminante, sin sufrimiento. Era, digamos, amigo de mi padre. Esas leyendas no escritas que hacen pensar un poco. Un día más tarde es octubre 7 y muere mi abuelo, era digamos, padre de mi padre. Antes de agosto estaba julio, era verano y no pude convencerme de ir a verlo a su autoexilio al norte de mi ciudad raíz. Ahora es tarde. No me invade la culpa, sólo la curiosidad de la no cercanía y la falta de abrazar a mi padre entonces, a cientos de kilómetros al este, allá donde sale el sol, de la costa atlántica. Mi papá dice, al teléfono, una frase que me reconforta. Cazador cazado. Uno que intenta ofrecer consuelo y que termina consolado... —Sabe más el viejo por....
Así termina este breve relato de agosto a octubre o el inminente camino al invierno. Tal vez el próximo se plagie un título fílmico: Sweet November...
Just the bang
And the clatter
As an angel
Hits the ground
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