2012 o el fin del mundo.
Estamos por terminar el séptimo mes del año apocalíptico según la cultura de masas que entre broma y broma virtual se asoma en tweets, posts y clips de la red intravenosa del ciberespacio. Antes de su término, en breves días, he decidido retomar el Blogger, ante la cada vez más vía monterrosiana del relato breve, de la microvida, del metalenguaje que termina en el caracter 140. Si bien las redes sociales como el Twitter, Facebook, What's App e Instagram permiten la comunicación en una vereda estrecha pero con altas posibilidades de interacturar, en los signos más compactos sea en número de palabras o en una sola imagen, compartir intereses, gustos y disgustos; o por otro lado los mensajes a través de SMS y BBPIN, el uso de mensajeros como el MSN y metamensajeros como el Adium o el e-Buddy. El Blogger permite el desarrollo de textos más extensos, de la literatura al ocio y de vuelta por la crítica y la crónica, la vida con interacciones con la gran familia, tan rica y hermosa, que es el español.
Así que si nos agarra el fin del mundo en este nuevo intento por escribir bloggeando, será, sin duda alguna, con una gran Ñ en el ocaso.
Estamos por terminar el séptimo mes del año apocalíptico según la cultura de masas que entre broma y broma virtual se asoma en tweets, posts y clips de la red intravenosa del ciberespacio. Antes de su término, en breves días, he decidido retomar el Blogger, ante la cada vez más vía monterrosiana del relato breve, de la microvida, del metalenguaje que termina en el caracter 140. Si bien las redes sociales como el Twitter, Facebook, What's App e Instagram permiten la comunicación en una vereda estrecha pero con altas posibilidades de interacturar, en los signos más compactos sea en número de palabras o en una sola imagen, compartir intereses, gustos y disgustos; o por otro lado los mensajes a través de SMS y BBPIN, el uso de mensajeros como el MSN y metamensajeros como el Adium o el e-Buddy. El Blogger permite el desarrollo de textos más extensos, de la literatura al ocio y de vuelta por la crítica y la crónica, la vida con interacciones con la gran familia, tan rica y hermosa, que es el español.
Así que si nos agarra el fin del mundo en este nuevo intento por escribir bloggeando, será, sin duda alguna, con una gran Ñ en el ocaso.
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